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Muestras de turismo arqueológico
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Tipo:Yacimiento Arqueológico
Época:Neolítico
Integrado en:Ruta Arqueológica Región Tánger -Tetuán
Entorno:Periurbano
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Cromlech de Mzora

 Qué visitar

Descripción
Descripción
El Cromlech de Mzora (M´Soura) está situado a 25 Km. al este de Larache, en el pueblo de Chwahed perteneciente a la Comuna rural de Arba Ayacha, y es el único monumento megalítico de Marruecos.

Lo conforman ciento setenta y seis monolitos que rodean un túmulo elevado de aproximadamente 6 metros. Su media de altura es de 1,50 metros, aunque el más alto (el Uted) llega hasta los 5,34 metros. El cromlech inicial fue construido hacia la mitad de los milenios III y IV aC. Según la leyenda este monumento es la tumba del gigante Anteo.

Por su enorme tamaño, Mzora recuerda a los monumentos megalíticos del sur de la Península Ibérica.
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Comentarios
Comentarios
#1 - 27/01/2009 - 10:40
bueno que es muy bonito a mzora yo naci aali ma encantan de la foto
mzora muy lado de tnine sidi yamani
adios te espero que la mia
Por fatima
#2 - 28/10/2009 - 17:51
hola que bonito el cromlech de mzora es muy bonito ver tu pueblo dentro de los mejores y unicos monumento megalitico de marruecos
Por abdeslam alouat
#3 - 09/01/2010 - 18:46
hola
Por anuar
#4 - 09/07/2010 - 01:07
Yo he estado allí dos veces, vivía entonces en Tánger. Un lugar áspero pero con encanto...la primera vez hice el trayecto montado en burro
Por luis
#5 - 08/10/2010 - 17:37
muy bien fantastico all que recordar los tiempos viejos ,,,a ver si llega algun dia le daran un repaso al cromlech (lewted) porque el pobre esta cada dia mas alto
Por abdeslam alouat
#6 - 30/10/2010 - 16:44
CH'OUIAKH SAID
Agente De Turismo
G.S.M: 00212618634254
B.P : N° 28 (90050) ASSILA Marruecos
[email protected]

El especialista en el Norte del Marruecos :
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Turismo rural :Lixus ,Zilil,Msoura
#7 - 04/12/2010 - 20:58
Mzora que es el mejor de todos..
Por mzora
#8 - 17/05/2011 - 14:31
El rechazo y la desvalorización del legado púnico-indígena del Norte de Marruecos por los dirigentes francófonos monolingües del Ministerio de Turismo

Introducción
Hace pocos años tuvo lugar en Tánger la Asamblea Internacional de Turismo, organizada por distintas instituciones estatales, entre ellas el Ministerio de Turismo y la Cámara de Industria, Comercio y Servicios de la región Tánger/Tetuán. Esta asamblea congregó a muchos profesionales de turismo regionales, nacionales y foráneos. Lo sugestivo y anecdótico en este congreso supranacional es que algunos participantes propusieron una vanguardista sugerencia turística basada sobre el amplio aprovechamiento del patrimonio romano y morisco de un lado y del otro de una amplia puesta en marcha de flamantes circuitos turísticos en el Norte del reino nombrados consecutivamente le Maroc Andalous y le Maroc Romain... para que estos trayectos norteños tengan competencia con otros conocidos circuitos turísticos en el sur del país, tal como el circuito de ciudades imperiales, el circuito de ciudades fortificadas atlánticas y la ruta de las alcazabas.

Históricamente, las raíces de la zona norteña se encuentran profundas desde hace muchos siglos. Este lugar privilegiado ha sido desde muy antiguo una Meca para las personas que han deseado un asentamiento sin complejos raciales. Así pues a nivel patrimonial, este territorio ha sido siempre la parte del país que ha conocido los más prolíficos rostros y acontecimientos de múltiples pueblos de diversas culturas y etnias. Los aterienses (los hombres de Neandertal), oranienses de Mechta el Arbi, fenicios, cartaginenses, romanos, vándalos, árabes, lusitanos y españoles fueron todos seducidos por su magnífica ubicación estratégica, por sus propicias condiciones climáticas, sus excelentes panoramas y por sus fructíferos terrenos que sorprenden el viajero gracias a la diversidad de formas y colores que ofrecen.

¡¡¡No obstante, y acorde con estos datos históricos y patrimoniales, nos afirmamos de manera contundente que el Norte de Marruecos no tan sólo contiene un único patrimonio representado en las huellas visibles de los romanos y moriscos!!! Además, esta región septentrional marroquí se caracteriza por la existencia de otros fascinantes monumentos en buen estado, similares a algunos recursos arqueológicos encontrados en los dispersos vértices de los países mediterráneo-europeos y que merecen ser visitados. Por ello, y como ejemplo, considero personalmente que futuras visitas a los sepulcros megalíticos del Mries, Mzora, además de los museos de arqueología y antigüedades de Tánger, Tetuán y Larache deben ser vinculadas a estas propuestas. Así, por lo menos, el conocimiento a fondo de nuestra historia perteneciente a tiempos anteriores a Jesucristo pueda ser de gran valor a los visitantes. Al mismo tiempo, los turistas tendrán una idea del rico patrimonio prerromano en el Norte de Marruecos…

A estas alturas, y debido a estos razonamientos creo que es tiempo para aconsejar a los dirigentes del Consejo Regional de turismo y de la Oficina Nacional Marroquí de Turismo para que introduzcan en el circuito romano-andaluz un nuevo producto: el patrimonio púnico-indígena. Como hemos mencionado anteriormente, la observación de este autentico legado no se limita únicamente en los yacimientos al aire libre del Mries y Mzora, puesto que los citados museos de esta región exponen maquetas representando los señalizados necrópolis y al mismo tiempo exhiben importante número de valiosos útiles procedentes de estos vestigios, con el fin de evitar su peaje.

Datos arqueológicos sobre El Monumento del Mries
Los dólmenes del Mries se encuentran al borde de la embocadura de Oued Bou Khalif, cercano al aeropuerto internacional de Tánger. Estos yacimientos in situ fueron hallados por primera vez en 1876 por C. Tissot, una gran figura de la arqueología francesa. Hoy en día, el monumento prerromano del Mries está en buen estado y fuera de peligro, al no ser destruido de manera antrópica y también por los sucesivos esfuerzos de conservación por parte de la Delegación de Cultura de Tánger.

Estos dólmenes son en realidad una necrópolis marina formada por 21 tumbas. Cada tumba comprende baldosas trapezoidales que sobrepasan a veces los 1200 kg. y que fueron acarreados por los indígenas desde un pequeño monte próximo, conocido por el nombre de Hadjerin, durante el asentamiento de los Cartaginenses en Marruecos.

A lo largo de las campañas de excavación, los arqueólogos y los osteólogos encontraron esqueletos inclinados y mobiliario compuesto por conchas de tortugas, puntas de lanzas en bronce y artefactos de alfarería. Según el arqueólogo A. Jodin (1964), los mencionados ritos de inhumación revelan con toda seguridad la datación de la necrópolis del Mries a la Edad del Bronce Marroquí- es decir entre 1200 y 600 a.C.

Datos arqueológicos sobre El Monumento de Mzora
Ubicado a casi 15 km de Asilah y a 5 km del Zoco Letnin Sidi Lyamani, para muchos arqueólogos y prehistoriadotes el túmulo y circulo megalítico de Mzora es el monumento de mano indígena mas valioso de todo Marruecos. Salvo en Gambia donde hay otros fabulosos y fantásticos círculos megalíticos sepulcrales denominados Wassu y Kerr Batch y que son patrimonio de la humanidad, en el resto de África no existe otro círculo megalítico parecido y tan extraordinario a Mzora.

El sepulcro megalítico de Mzora fue excavado entre 1935 y 1936 por César Luís Montalbán, tras unas minuciosas faenas de sondeo y excavación que desvelaron estos grandes monumentos. Como demuestra el hallazgo de una cista sepulcral en el centro de Mzora, restos mortales incinerados, una espada de hierro, otra arma de acero llevando caracteres líbicos y otros utensilios hallados durante la misma campaña de César Luís Montalbán, esta instalación en el aire libre era un panteón megalítico de un rey indígena antes del establecimiento de los romanos en Marruecos (Daugas: 2002). Aunque sería temerario precisar con firmeza su fecha de elevación, según el célebre arqueólogo levantino Miguel Tarradel (1951) su ancianidad data en torno al tercer o segundo siglo a.C. En Marruecos, esta era coincide con la Edad del Hierro (Rodriguez: 2002).

Este enorme túmulo y círculo megalítico posee unos extraños monolitos, llamados megalíticos por ser compuestos con enormes bloques de piedra sin labrar. Para clarificar, Mzora es una larga necrópolis cilíndrica con 58 metros de diámetro, rodeada con 167 monolitos. La altura de estos monolitos es de 1,5 metros, excepto a una piedra de ellas nombrada Lewtid con 5 metros de estatura. Para contemplar mejor este cementerio megalítico es imprescindible verlo desde un helicóptero o de un globo.

Datos antropológicos y meta-psicológicos sobre Mzora y El Mries
Sinceramente, nuestro argumento a favor de la incorporación del legado púnico-indígena, representado en los dos modelos megalíticos del Mries y Mzora no es simplemente a causa de su belleza arquitecto-arqueológica, sino incluso por su riqueza antropológica y su alcance meta-psicológico. Correlativamente, cuanto hablamos del autentico bagaje antropológico y meta-psicológico, nos mencionamos directamente el comportamiento mortuorio llevado acabo por los antiguos amazighs en el Norte de Marruecos siglos atrás de la penetración romana. Tal comportamiento fúnebre es en realidad una acumulación transhumana que apareció desde las etapas clásicas de la prehistoria con las sociedades paleo-orientales y que desde entonces ha sido difundida tan lejos de su hogar original por culturas ajenas. En nuestro caso, los anticuados amazighs asimilaron dichos conductos funerarios gracias a la influencia y aculturación púnica durante la Edad de los Metales- englobando la Edad del Bronce y la Edad del Hierro.

En esta era histórica los beréberes del Norte de Marruecos no eran los únicos habitantes de la cuenca mediterránea quién adoptaron estos cultos y comportamientos, sino también otros pobladores en su desarrollo evolucionista en la península Ibérica, el archipiélago Balear y las islas meridionales de Italia hicieron lo mismo. In stricto senso, la sociedad berebere tuvo que adquirir ciertas nociones mágico-religiosas coronando el culto de sus muertos con el fin de resolver muchas preocupaciones metafísicas. Entonces era normal para los autóctonos beréberes de aguantar la edificación megalítica tan tediosa y alambica de sus necrópolis, por la simple razón que su deslumbrante y fulgurante labor estaba basada sobre fines patrióticos y celestiales.

Como arquetipo de símbolos antropo-cósmicos, el círculo que rodea a los sepulcros es una mera representación del cielo y el macrocosmo, un mundo oscuro habitado por los difuntos, demonios y en donde suele ocurrir la resurrección, que es ni más ni menos que el nuevo acto de nacimiento. En nuestro caso, los indígenas norteños pusieron el sepulcro megalítico de Mzora en forma de un círculo sabiendo por supuesto su fantástico emblema cosmológico. Entre los pueblos ancestrales que edificaron sus sepulcros en forma redonda, destacamos de los chinos, los americanos precolombinos, los oceánicos y las antiguas culturas de próximo Oriente.

Por su parte, gracias a su semejanza con la vulva, las conchas de tortugas encarnan la energía cósmica lunar, una fuerza impulsora de la fecundación y la fertilidad. Por este motivo, los antiguos autóctonos de nuestra región norteña utilizaban estas conchas como mueble fúnebre sabiendo de antemano su valor mágico-religioso, basado sobre el aseguramiento de un contacto entre sus queridos muertos y las energías cósmicas lunares durante la vida celeste.

Para el destacado meta-psicólogo y historiador de religiones Mircea Eliade (1952), estos comportamientos funerarios son en realidad análogos al rezo y la invocación, traduciendo voluntad, pena y esperanza, paralelo a algunos ejemplares de grabados rupestres líbico-beréberes. Del mismo modo, estas conductas fúnebres guarnecen el ser humano integral del nihilismo, del relativismo histórico y del existencialismo; y por último, funcionan como puente entre el hombre universal y su epifanía espiritual gloriosa.

Más aun, Mircea Eliade (1952) nos asegura que la creencia en las virtudes supersticiosas de los precedentes símbolos antropo-cósmicos como el círculo, las conchas de tortugas y los utensilios metálicos marcaba siempre las celebraciones funerarias, agrarias y nupciales de un alud de pueblos arcaicos. Esta creencia simbólica formaba parte de la psicología colectiva y profunda de dichos pueblos. En este contexto, Mircea Eliade (1952) reconoce también que esa psicología colectiva tan profunda siempre reaccionaba así fantásticamente frente a la naturaleza y la inmortalidad durante los tiempos clásicos. Siguiendo este lenguaje mágico-religioso y universal, la población ancestral berebere, como prototipo social arcaico, quiso acercar ritualmente y remitir mensajes al mundo metafísico durante sus celebraciones funerarias en el Mries y Mzora. A estas alturas, teniendo en cuenta su gran misión meta-psicológica, no es algo raro saber que dichos sepulcros megalíticos del Mries y Mzora funcionaban incluso como ofertorios, centros de adivinación, de brujería y de observación astral.

Conclusión
Dado los surtidos intereses y considerables enigmas que tiene el dicho legado púnico-indígena, está claro que con un poco de espíritu turístico aventurero, profesionalismo, empujón ministerial y ayudas técnicas por parte de expertos arqueológicos la nueva oferta turística pueda ser bien vendida y comercializada, junto con el patrimonio romano y morisco del Norte de Marruecos, no solamente a visitantes occidentales, sino incluso al resto de visitantes nacionales y árabes que acuden al extremo Norte del Reino.

De ahí, esperemos que los integrantes del Consejo Regional de Turismo norteño, y mandatarios francófonos cutres de la Oficina Nacional Marroquí de Turismo colaboren próximamente juntos para que los citados restos arqueológicos de periodo prerromano no queden fuera de este ferrocarril histórico y turístico. También, y sin lugar a dudas, es necesario que el enclave de Mzora disfrute de una infraestructura duradera y que un día este lugar tan mágico formará parte del P.A.T. (país de acogida turística). No menos interesante, la A.P.D.N. y las autoridades de la Wilaya de Tánger deben dar la luz verde a la edificación de albergues rurales y de poner en marcha las obras de asfalto de la vía que une el poblado de Chwahed con la carretera regional número 417. Si todo eso se lleva a cabo, seguramente se logrará una mejora tanto en la calidad del producto turístico como en el aumento de este patrimonio histórico. Al mismo tiempo, no veremos a gente de esta comarca muriendo en las aguas del Atlántico en busca de una escapatoria clandestina a Europa…

¡¡¡ Y claro en espera de la grata respuesta por parte de estas autoridades francófonas monolingües del Ministerio de Turismo en incluir el patrimonio púnico-indígena a sus futuras perspectivas, les saludo atentamente, al tiempo que les comunico que mi argumento no es concluyente- por lo que les aconsejo no esperar más por Godot... si quisieran dar un salto gigantesco hacia delante con la nueva visión turística 2010!!!

Bibliografía extranjera

* Brignon, J., Amine, A., et al (1967): Histoire Du Maroc, Paris.
* Daugas, J.P. (2002): Le Neolithique Du Maroc: Pour un modèle d’évolution chronologique et culturelle, Bulletin D’Archeologie Marocain, Tome XIX, Rabat: 135-175.
* Eliade, Mircea (1952): Images Et Symboles, Saint Amend.
* Hawkins, Gerald (1966): Stonehenge Decoded, London.
* Jodin, André (1964): L’age du bronze au Maroc: La nécropole mégalithique d’El Mriès, Bulletin D’Archéologie Marocaine, Tome V, Tanger: 11-45.
* Posac, C. (1957): El Ateriense Del Norte De Marruecos, Tamouda Revista de Investigaciones Marroquíes, Año V, Semestre I, Tetuán: 87-107.
* Roche, Abbé Jean (1970-71): La Grotte de Taforalt, Bulletin de la Société d’Histoire du Maroc, 3, Rabat: 7-14.
* Rodrigue, Alain (2002): Préhistoire du Maroc, Casablanca.
* Souville, Georges (1998): Nouvelles observations sur le tumulus de Mezora, Homenaje Al Profesor Carlos Posac Mon, Tomo I, Ceuta: 109-113.
* Tarradel, M. (1959): El Estrecho De Gibraltar ¿Puente O Frontera?, Tamouda Revista de Investigaciones Marroquíes, año III, semestres I- II, Tetuán: 123-138.
* Tarradel, M. (1952): El túmulo de Mezora (Marruecos), Archivo de Prehistoria Levantina, 3, Valencia: 229-239.
* Tarradel, Miguel (1956): Estado Actual De La Prehistoria Norte Africana A Través De Varias Síntesis Recientes, Tamouda Revista de Investigaciones Marroquíes, Año IV, Semestre II, Tetuán: 256-268.

Bibliografía en árabe

* المصمودي حميد (فبراير1981)، القبر الميجاليتي بناحية مزورا، مجلة تاريخ المغرب، السنة اﻷولى،العدد اﻷول، الرباط۰
* شفيق محمد(1989)، لمحة عن ﺛﻼﺛﺓ و ﺛﻼﺛين قرنا من تاريخ اﻷمازيغيين، الرباط۰
Escrito por: Monir Haissour
www.escortinmorocco.com
[email protected]
+212 646 005 052
Fundador de la Asociación Nacional de Turismo Alternativo
#9 - 18/08/2011 - 21:06
Muy interesante el comentario histórico. Hemos visitado hoy el Cromlech de Mzora y parece que están protegiendo su contorno con un pequeño muro. Espero que no se deteriore más y que Marruecos sea consciente de la riqueza de este monumento. Hacer alguna excavación seria aportaría luz sobre los orígenes y misterios que encierra su interior. No muchas personas conocen este lugar y no es fácil acceder a él. Me entristece pensar que otros paises sacarían muchísimo partido de una riqueza patrimonial tan inmensa. Animo a las autoridades a invertir medios para hacer que los turistas reconozcan el gran valor histórico de ésta zona.
Por María Amparo Rodríguez
#10 - 11/11/2011 - 22:22
A MZ0RA QUE ES EL MEJ0R!!!!
Por houda
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Coche Bicicleta A pie
Dirección y contactoDirección y contacto
Douar Chouahed, a 11 km al sudeste de Asilah - Arcila
Localidad: Arba Ayacha
Región: Tánger-Tetuán
País: Marruecos
Web: Cromlech de Mzora
Fuente texto: Diputación de Málaga / Región de Tánger - TetuánFuente imágenes: Diputación de Málaga / Región de Tánger - Tetuán / Ministerio de Cultura de Marruecos
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